De Colorado a CECOT: cómo una acusación infundada de pertenecer a una pandilla llevó a un migrante venezolano a una infame prisión salvadoreña

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Published on: October 14, 2026

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Nixon Azuaje-Pérez, de 19 años, recogió casquillos de bala tras un tiroteo frente a su apartamento. Ese simple gesto cambió el rumbo de su vida.

El día en que planeaban trasladar a los detenidos, el centro de detención de inmigrantes en Texas estaba repleto de agentes federales.

“Estaban los marchas, estaban oficiales de ICE, estaba la DEA… Varios cuerpos de federales”, recordó Nixon Azuaje-Pérez. “Y toman fotos, toman fotos con dron, helicóptero y todo. Toda una película ahí”.

Azuaje-Pérez se encontraba en ese centro penitenciario tras meses de incertidumbre legal, acusado por la fiscalía de Aurora, Colorado, de manipular pruebas tras un tiroteo ocurrido frente a la puerta de su apartamento. Ahora, se preparaba para que lo trasladaran de nuevo.

Cuando subió al avión, había agentes de inmigración sentados en los asientos.

“¿Adónde vamos?’”, Azuaje-Pérez dijo que les había preguntado.

Los agentes le dijeron que era una sorpresa. “Pero que debíamos relajarnos”, recuerda que le dijeron. “Que iban a cuidarnos bien”.

Los agentes dieron a Azuaje-Pérez y a los demás detenidos instrucciones estrictas para mantener las persianas de las ventanas bajadas durante el vuelo.

Su primera parada fue en Honduras, solo para repostar combustible, recordó Azuaje-Pérez. Los funcionarios estadounidenses les dieron pizza. Luego, el avión volvió a despegar.

Azuaje-Pérez contó que hubo turbulencias mientras el vuelo se preparaba para su segundo aterrizaje. “ Levantamos la ventana del avión.”, dijo, con la esperanza de ver hacia dónde se dirigían. “Y cuando levantamos la ventana del  avión, decía: Aeropuerto Internacional de San Salvador”.

Azuaje-Pérez fue uno de los cientos de venezolanos enviados al CECOT, la tristemente célebre prisión de máxima seguridad de El Salvador, por la administración de Donald Trump en marzo de 2025, acusados de pertenecer a una pandilla internacional llamada Tren de Aragua. En ese momento, solo tenía 19 años.

La pompa y la solemnidad política de la detención de los hombres en CECOT quedaron bien documentadas. Los medios estadounidenses se apresuraron a cubrir los vuelos, mientras que el gobierno salvadoreño se aseguró de enviar fotos de los prisioneros, vestidos completamente de blanco, con las muñecas esposadas y la cabeza rapada e inclinada hacia abajo.

ARCHIVO – En esta fotografía proporcionada por la oficina de prensa de la presidencia de El Salvador, guardias penitenciarios trasladan a deportados de Estados Unidos, presuntos miembros de pandillas venezolanas, al Centro de Confinamiento por Terrorismo en Tecoluca, El Salvador, el 16 de marzo de 2025. (Oficina de prensa de la presidencia de El Salvador vía AP, Archivo)

El drama legal e internacional que siguió también se desarrolló en el escenario mundial, cuando las medidas del presidente Trump contra una “invasión” de la pandilla Tren de Aragua evolucionaron desde la justificación de estas deportaciones extraordinarias hasta la captura del presidente de Venezuela y del bombardeo de embarcaciones en el Caribe.

Pero una pregunta crucial planea sobre este capítulo tan público de la represión migratoria de la administración Trump: ¿qué pruebas existían de que los cientos de hombres enviados al CECOT fueran realmente miembros del Tren de Aragua?

ESCUCHAR: The Whisper Game: un podcast de tres partes de CPR News y Futuro Investigates que cuenta la historia de Nixcon Azuaje-Pérez.

En el caso de Azuaje-Pérez, una investigación transnacional realizada durante un año sugiere que las respuestas pueden encontrarse en un largo y peligroso juego del teléfono descompuesto, en el que los rumores sobre sus supuestos vínculos con el Tren de Aragua pasaron de mano en mano entre las fuerzas del orden locales y federales, políticos y líderes empresariales y, finalmente, cambiaron el rumbo de su vida.

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Creía haber encontrado una comunidad. En cambio, fue acusado de formar parte de una incursión de pandillas

La supuesta conexión de Azuaje-Pérez con el Tren de Aragua comenzó en su edificio: un enorme bloque de apartamentos de color beige que sus residentes hispanohablantes llamaban La Nome. El complejo está ubicado en North Nome St., a pocos pasos de la tristemente célebre Colfax Avenue, donde el centro de Denver se funde con el de su vecino del este.

Durante el verano de 2024, La Nome y otros complejos deteriorados, propiedad de los mismos dueños, se convirtieron en el centro de las denuncias de que Aurora, la tercera ciudad más grande de Colorado, había sido tomada por la violenta banda venezolana conocida como Tren de Aragua (TdA).

“Se están apoderando de los edificios”, declaró Trump desde el escenario del debate presidencial ese otoño. “Están entrando con violencia”.

Azuaje-Pérez se mudó a La Nome en el invierno de 2023. Entonces ya llevaba unos seis meses viviendo en Estados Unidos. Había salido de Venezuela siendo adolescente, junto con su madre y sus hermanos. Intentaron primero rehacer su vida en Perú, antes de emprender la peligrosa ruta hacia el norte, rumbo a Estados Unidos. La familia cruzó la frontera en Texas, pero casi de inmediato se dirigió a la ciudad de Nueva York. Sin embargo, su situación en Nueva York se deterioró rápidamente y a Azuaje-Pérez le resultó difícil sobrevivir.

Cuando un amigo de Colorado le comentó que allí las oportunidades eran mejores, él y su hermano se dirigieron al oeste. Se unieron a decenas de otros inmigrantes recientes y solicitantes de asilo que se sintieron atraídos por el complejo de Aurora debido a su alquiler relativamente bajo y a la facilidad para otorgar contratos de arrendamiento sin muchas preguntas.

Apartamentos Aurora Nome Street. Fotografía de K Harris para CPR.

“ En el cuatrocientos diecisiete vivía una, una familiar mía, una tía mía con su familia,” recordó Marcos, antiguo vecino de Azuaje-Pérez en el edificio, originario de Caracas, la capital de Venezuela. Marcos no es su nombre real, pero le hemos llamado así para proteger su identidad. “ En el trescientos dieciocho se vendía comida. O sea, llegaban unas empanadas buenísimas, colombianas, venezolanas.”

“ Era como llegar y tener un pedacito del país de uno.”, dijo Marcos. Pidió que no se usara su nombre real en este artículo por motivos de seguridad.

Pero La Nome también estaba en muy mal estado. Los apartamentos estaban manchados de humedad e infestados de insectos, los electrodomésticos se estropeaban y las reparaciones eran escasas. Además, era un foco de problemas. Marcos recuerda los montones de basura, a los drogadictos en el vestíbulo. También recuerda que un día los administradores del edificio dejaron de aparecer.

Todo esto llamó la atención de las autoridades locales y estatales, quienes se centraron en el edificio mientras buscaban autos robados y respondían a delitos violentos. Con el tiempo, comenzó a circular el rumor en el Departamento de Policía de Aurora de que una pandilla en particular podría haberse establecido en La Nome: el Tren de Aragua.

Apartamentos Aurora Fitzsimons Place. Desalojo forzoso en Nome Street. Fotografía de Kevin J Beaty para CPR.

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Comienza el juego de los susurros

A las 4:31 de la madrugada del 28 de julio de 2024, agentes del Departamento de Policía de Aurora (APD, por sus siglas en inglés) fueron enviados a La Nome. Varias personas habían llamado para informar que había gente disparando en los pasillos de los pisos primero, tercero y cuarto.

El apartamento de Azuaje-Pérez estaba en el tercer piso, el 311.

“ De un momento a otro se escuchan los disparos,”, dijo Azuaje-Pérez. “ Y se caían pedazos de ladrillos así en el piso.”

Azuaje-Pérez, que estaba en el balcón con su hermano y otro amigo, corrió a refugiarse en su apartamento. Pero antes de entrar, vio casquillos de bala esparcidos justo delante de su puerta.

“ Como por instinto, nosotros dijimos: ‘Vamos a lanzar eso para abajo, este, no, va a venir la policía, nos va a culpar a nosotros,’”, dijo Nixon. “ Entonces, los lanzamos para abajo.”

Azuaje-Pérez y su hermano mayor, Dixon Azuaje-Pérez, recogieron los casquillos usados y los arrojaron al patio de abajo. Luego regresaron a su apartamento y se fueron a dormir.

Mientras la policía registraba el edificio para investigar el tiroteo, alguien mencionó haber visto a los hermanos deshacerse de los casquillos. Un agente revisó las grabaciones de seguridad y consideró que los dos hombres parecían encubrir a los implicados en el tiroteo. (El Departamento de Policía de Aurora denegó la solicitud de Colorado Public Radio para acceder a estas grabaciones, alegando que forman parte de una investigación en curso).

Ese mismo día, los hermanos fueron ingresados en la cárcel del condado de Adams por manipulación de pruebas en relación con un intento de homicidio.

Tras bambalinas, la ciudad de Aurora había estado considerando el cierre de La Nome debido a una larga lista de infracciones no resueltas al código de construcción. Según la ciudad, la propiedad ya no era habitable. Dos semanas después del arresto de Nixon, la policía de Aurora acordonó el edificio y clausuró oficialmente La Nome.

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¿Estás en TdA?

Casi al mismo tiempo en que Azuaje-Pérez se mudaba a La Nome, un agente del Departamento de Policía de Aurora envió un correo electrónico a sus colegas. Les informó que los funcionarios del ICE creían que Tren de Aragua había decidido establecer su sede en Estados Unidos, en Denver, debido a las políticas de ciudad santuario. Pronto, la preocupación por la pandilla comenzó a hacerse pública. 

Se culpó a la banda de un violento robo en una joyería de Denver. Los propietarios de La Nome y de otros edificios denunciaron en la prensa que sus miembros se habían apoderado de sus propiedades. Un video de hombres armados en el pasillo de uno de esos complejos se convirtió en noticia nacional.

“Cuando llegué a La Nome, sí, vi que la gente decía: ‘Soy del Tren’”, dijo Marcos, vecino de Azuaje-Pérez. “Pero lo usaban como escudo: ‘Soy del Tren de Aragua’ para que me tuvieran miedo, cuando en realidad no formaban parte de la organización ni conocían a nadie dentro de ella”.

En septiembre de 2024, dos meses después de su arresto, la ciudad de Aurora publicó en su sitio web las fotos policiales de Nixon y su hermano Dixon, como parte de una publicación que destacaba los esfuerzos de la ciudad para combatir a la pandilla.

Tren de Aragua, presuntas pandillas venezolanas de Aurora CBZ Nome Street. Departamento de Policía de Inmigración de Aurora.

ICE rechazó las solicitudes de Colorado Public Radio para entregar cualquier material probatorio sobre la afiliación de Nixon al Tren de Aragua, y la policía de Aurora afirma que nunca lo investigó a fondo como miembro de la pandilla. Varios miembros del Departamento, incluido el jefe de policía, rechazaron las solicitudes de entrevista.

Pero Danielle Jurinsky, exconcejala de Aurora, afirmó haber escuchado directamente a agentes policiales decir que Nixon no solo era miembro de Tren de Aragua, sino también uno de sus líderes locales. John Fabbricatore, exdirector de la oficina de campo del ICE en Denver, también cree que Nixon pertenecía a Tren de Aragua y señaló que probablemente fue identificado como miembro de la pandilla por un informante confidencial.

Es verdad, había informantes hablando con los investigadores sobre el Tren de Aragua. Un informe policial que documenta el interrogatorio de un venezolano varias semanas antes del tiroteo en La Nome indica que este testigo afirmó ante un detective de la policía de Aurora que 200 miembros de TdA vivían en el área metropolitana de Denver, de los cuales más de 30 vivían en La Nome. El informe no menciona nombres, pero 30 personas representarían aproximadamente una cuarta parte de los residentes del edificio, según una lista de inquilinos de ese año.

Tras su arresto, Azuaje-Pérez fue puesto en libertad bajo fianza, pero esa libertad no duró mucho. Cuando él y su hermano se presentaron para que les colocaran dispositivos electrónicos en los tobillos, agentes del ICE llegaron y los detuvieron.

El centro de detención de ICE de Aurora, operado por The Geo Group, en Aurora, Colorado, el 25 de agosto de 2026. Fotografía de Kevin J Beaty para CPR.

Según Azuaje-Pérez, agentes de la policía de Aurora lo visitaron en dos ocasiones mientras se encontraba en el único centro de detención de inmigrantes del estado, GEO. En una ocasión, dijo que un agente le preguntó de dónde era.

“Guanare, en el estado Portuguesa”, le dijo Azuaje-Pérez.

El detective buscó Guanare en un mapa y luego buscó indicaciones para llegar a Aragua, como si su proximidad pudiera revelar algo sobre los vínculos de Azuaje-Pérez con el Tren de Aragua.

Azuaje-Pérez afirmó que los agentes del ICE sacaban con frecuencia a hombres venezolanos del centro GEO para interrogarlos y mostrarles cuadernos llenos de tatuajes.

“ Tatuajes de rosa, tatuajes de puma, tatuajes de Adidas, tatuajes de Jordan,”, dijo Azuaje-Pérez. “ Todos los tatuajes prácticamente identifican al Tren de Aragua.”.

Azuaje-Pérez tiene un tatuaje de una rosa en el antebrazo con el nombre de su madre en el centro. Se lo hizo cuando tenía 13 años.

Nixon Azuaje-Pérez muestra el tatuaje que se hizo en honor a su madre cuando tenía 13 años. El Departamento de Seguridad Nacional considera que los tatuajes de rosas podrían constituir evidencia de afiliación al Tren de Aragua. Foto de Pedro Concepción para Futuro Investigates.

Un tatuaje de una rosa podía sumar cuatro puntos a los presuntos miembros de TdA en la Guía de Validación de Enemigos Extranjeros, un formulario creado por el Departamento de Seguridad Interior (DHS, por sus siglas en inglés) para orientar las investigaciones. Otros factores que perjudicaban a los presuntos miembros de pandillas incluían los informes de inteligencia de las fuerzas del orden, que sumaban cuatro puntos, y los testimonios de informantes, que sumaban tres puntos.

“Los aliens que obtengan ocho puntos o más”, dice el formulario, “son reconocidos como miembros de TdA”. Solo con su tatuaje, Azuaje-Pérez ya tenía la mitad del camino recorrido.

Nixon contó que uno de los empleados de GEO tenía tres tatuajes de Jordan. Los detenidos venezolanos bromeaban preguntándole: “¿Eres de TdA?”

—No —decía, riendo.Ustedes son de TdA.”

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El sistema judicial no puede hacer frente a la avalancha de deportaciones

En los últimos dos años, las autoridades estadounidenses han continuado persiguiendo al Tren de Aragua en Colorado y en todo el país, un esfuerzo que se intensificó después de que el presidente Trump, en su primer día en el cargo, elevó oficialmente al Tren de Aragua de banda criminal a “organización terrorista extranjera”.

Pero las afirmaciones de Estados Unidos sobre la banda no coinciden con la realidad tal como la describen quienes han estado más cerca de ella.

“ Cuando hablamos de tren es un modelo, modelo de organización”, según José Luis Pérez Guadalupe, quien dirigió el sistema penitenciario de Perú en 2015 y 2016.

Hace unos años, retomó su labor en las cárceles peruanas, esta vez como capellán, con el objetivo de reducir los conflictos entre los reclusos. Pérez Guadalupe notó de inmediato que algo diferente sucedía en la prisión más grande del país, Lurigancho. Se estaba llenando de cientos —y quizás más de mil— venezolanos.

“ Ahí me sale mi vena antropológica”, dijo.

Pérez Guadalupe entrevistó a cientos de hombres venezolanos encarcelados en Lurigancho y luego escribió un libro al respecto titulado “El Tren de Aragua”.

Lo que llegó a comprender fue que, dentro del crimen organizado venezolano, había muchos “trenes”. Tren de Aragua. Tren del Sur. Tren del Llano. Anti-Tren.

Los grupos tenían estructuras similares y cometían el mismo tipo de delitos. Personas ajenas a la organización los agrupaban bajo el nombre de Tren de Aragua, pero en realidad no eran el grupo real.

El año pasado, Pérez Guadalupe viajó a Chicago, donde pasó tres meses buscando pruebas de la actividad del Tren de Aragua. “ encontré, digamos, la organización como tal,”, dijo Pérez Guadalupe.

Lo que sí encontró, entre los miles y miles de venezolanos que se habían mudado a la ciudad, fueron algunos delincuentes. Posiblemente incluso personas que, en algún momento, pertenecieron a algún tipo de crimen organizado. Pero su influencia parecía limitada.

“ ¿Que hay presencia de  miembros  del Tren de Aragua en Estados Unidos? Sí.”, dijo. “ Que una cosa es presencia, otra cosa es influencia y otra cosa es dominio.”.

“ Tienen una influencia dentro de un ámbito delictivo territorial?”, preguntó Pérez Guadalupe. “No lo creo”, respondió. “ ¿ Tienen dominio? Menos.”.

Pero para las autoridades de Estados Unidos, empoderadas por un presidente deseoso de reprimir a una banda transnacional que él mismo había destacado durante su campaña electoral, incluso la mera sugerencia de que un sospechoso pudiera estar asociado con Tren de Aragua era suficiente para enviarlos a CECOT.

El presidente Donald Trump habla durante un mitin de campaña en el Gaylord Rockies Resort and Convention Center el viernes 11 de octubre de 2024, en el que prometió una “Operación Aurora” dirigida contra miembros de bandas transnacionales. Foto de David Zalubowski para Associated Press.

“ Tú necesitas fantasmas y enemigos, ¿”, dijo Pérez Guadalupe, reflexionando sobre la postura de Estados Unidos respecto al Tren de Aragua. “ y generalizas y es lo que se llama el pánico moral, ¿me entiendes?  Todos los migrantes son malos, todos los migrantes son delincuentes, todo venezolano es delincuente, todo venezolano es el Tren de Aragua.”

La prisa por detener y deportar a los presuntos miembros de TdA significa que, en muchos casos, el gobierno nunca ha sometido sus acusaciones de pertenencia a una banda criminal ante la justicia.

Tras meses de aplazamientos de sus audiencias en la corte penal, la deportación de Azuaje-Pérez truncó el proceso penal en su contra. Durante la mayor parte del otoño e invierno de 2024, fue trasladado repetidamente entre la cárcel del condado de Adams y el centro de detención de inmigrantes de Aurora. Su hermano, Dixon, quien luchó por permanecer en el país, finalmente logró que los cargos por manipulación de pruebas se redujeran a un delito menor. Fue deportado, pero no fue enviado a CECOT.

La fiscal de distrito del condado de Arapahoe, Amy Padden, se quejó ante Colorado Public Radio de que la deportación de migrantes con cargos penales pendientes que realiza ICE ha provocado un cortocircuito en la justicia para las víctimas.

“Cuando las acciones de una agencia federal me impiden desempeñar el trabajo para el que fui electa, al trasladar a un acusado con cargos penales pendientes fuera de mi jurisdicción y no presentarlo a una audiencia judicial programada, esto constituye una grave injusticia para esta comunidad y para las víctimas afectadas por estos casos”, dijo Padden.

El fiscal federal de Colorado, Peter McNeilly, anuncia una serie de acusaciones formales en casos de drogas y armas, mientras agentes de las fuerzas del orden federales y locales permanecen detrás de él durante una conferencia de prensa en Denver, el 18 de agosto de 2025. Fotografía de Allison Sherry para CPR News.

Cuando los fiscales han llevado a cabo supuestos casos del Tren de Aragua hasta su conclusión, los resultados han sido mixtos. Decenas de arrestos relacionados con una muy publicitada “red” criminal en Colorado han llegado, en la mayoría de los casos, a acuerdos con la fiscalía. En otro caso, tres hombres de Aurora recientemente recibieron largas condenas por secuestrar a su compañero de piso e intentar que miembros de TdA en Venezuela les ayudaran a extorsionar a la esposa del hombre, pero la fiscalía no los acusó de ser miembros de la banda.

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Recogiendo los pedazos

Azuaje-Pérez pasó 125 días en CECOT.

En una entrevista para esta investigación, describió las enormes instalaciones, una de las prisiones más grandes del mundo, como un lugar brutalmente caluroso y de diseño minimalista: “ Solamente un galpón y ya, como que pa’ meter animales, cerdos, cosas así.”.

Dijo que los guardias lo golpeaban a él y a otros prisioneros con regularidad. Si se portaba mal, los guardias lo amenazaban con golpearlo hasta que vomitara sangre.

“ Ahí sí no era Estados Unidos,”, le decían. “ Ahí estaban en El Salvador y aquí se respeta,”.

Nixon Azuaje-Pérez frente a la casa que comparte con su padre y su hermano en Trujillo, Perú. Fotografía de Pedro Concepción para Futuro Investigates.

Durante esos cuatro meses, Azuaje-Pérez perdió toda esperanza de que alguien viniera a rescatarlo; creía que jamás volvería a ver a su familia. Los guardias le dijeron que tal vez algún día saldría, pero en un ataúd, con destino al cementerio.

Pero el encarcelamiento finalmente terminó: fue incluido en un programa de intercambio de prisioneros. En virtud de esta operación, 250 hombres fueron enviados de vuelta a Venezuela desde CECOT a cambio de la liberación de 10 estadounidenses.

Azuaje-Pérez no permaneció mucho tiempo en Venezuela; la pobreza y la falta de oportunidades que obligaron a su familia a marcharse cuando era adolescente no han mejorado.

Ahora vive en las afueras de Trujillo, una importante ciudad costera de Perú. Fue el último lugar donde vivió antes de emprender el viaje hacia el norte, a Estados Unidos. Allí se reencontró con su hermano, Dixon, y ambos viven juntos en una pequeña casa de concreto en un barrio donde muchas otras viviendas están abandonadas. Azuaje-Pérez se gana la vida trabajando en la construcción por unos 30 dólares al día, el mismo trabajo que hacía cuando tenía 14 años.

Más de dos años después de su arresto en Aurora, Azuaje-Pérez sigue sosteniendo que nunca fue miembro del Tren de Aragua.

Pero su paso por CECOT lo ha transformado; dice que ahora es más frío y más duro. Cuando trabaja en la construcción, en las alturas, no le preocupa si se mantiene en la cima del edificio o si cae.

Lo que le sucedió lo atormenta.

“ Me quedo así mirando para un solo sitio fijo”, dijo. “ Ahí es cuando empieza a maquinar más mi mente.”.

Nixon Azuaje-Pérez visita el paseo marítimo de Trujillo, su ciudad de adopción en Perú. Fotografía de Pedro Concepción para Futuro Investigates.

Se siente culpable por su madre y por la carga que tuvo que soportar mientras él estaba encarcelado, llegando incluso a preguntarse a veces si su hijo seguía con vida.

“ Cuando escucho esa palabra como que me da un disgusto”, dijo. “ Como que por culpa de la palabrita nada más tren de Aragua, es que causó las consecuencias de todo eso”.

 

 

Mateo Schimpf ha estado trabajando en producción multimedia desde 2017. Mateo pasó los primeros años de su carrera trabajando en documentales cinematográficos en América Latina antes de dar el salto completo al periodismo en audio en 2020. Fue reportero, productor y editor de un programa de noticias internacional en KQED-FM en San Francisco antes de unirse a Colorado Public Radio.

Este artículo fue publicado en colaboración con Colorado Public Radio.

Foto del encabezado: Nixon Azuaje-Pérez. Foto de Pedro Concepción para Futuro Investiga.

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